Recordando a Eloy Martín Pérez


Mauricio Cardozo Ocampo,                                                                            
el flautista que era ”una hoja
arrastrada por el viento”, y
sus composiciones musicales.
                                                

        LA FLAUTA ENAMORADA (x)
 

   Algunas de sus obras fueron ”Juana jepytaso”, ”Taú ned juru” o ”Takemi nde pohéi”, y su nacimiento fue muy curioso

 
                                                                                                                por: Mario Rubén Álvarez
 
 

Mauricio Cardozo Ocampo, en sus Memorias de un pychai, asegura que fue ”una hoja arrastrada por el viento”. Bohemio impenitente, flautista que amanecía en un pueblo y anochecía en otro, fue un adorador de los caminos. Sus pies nunca tenían destino, pero siempre estaban dirigiendose a alguna parte. Quién fue este músico andariego ? Se llamaba Eloy Martín Pérez y su memoria hoy se pierde en la bruma del tiempo, tragada por el espeso silencio al que están condenados los artistas populares.

El repertorio del hombre de la flauta –siempre siguiendo el testimonio del ybycu´iense Cardozo Ocampo- estaba compuesto por obras de su autoría, como Juana jepytaso, Ta´u nde juru, Nde resa porã y Takemi nde pohéi, entre otras. Se atribuía también una versión de Guyra Campana. Eran sólo melodías allá por 1918 cuando apareció por Ybycu´i.

La creación popular no se rige por parámetros definidos. Es y está a disposición de todos, para lo que hubiere lugar. La única aspiración del autor es que el fruto de su talento tome su rumbo y, ya sin amparo, se cobije bajo las alas de aquellos que los interpretan. Es lo que ocurrió con Nde resa porã, a la que se conocería también como Caazapá, una polca-galopa que vive en el piano del maestro Oscar Cardozo Ocampo, a partir de una recopilación de su padre.

La composición, originalmente no tuvo letra. Sin embargo, transitando mundo, encontró a dos poetas que usaronsu matriz musical para expresarse en palabras. Así, en la  década del 20, una versión la llamó Marãve ndoikói, con poesía del oriundo de Ybytymi, Carlos A. Jara. La otra, en cambio, la denominó La  canción del soldado y su letra es de Facundo Ríos. Hace alusión a la  revolución de 1922/23 entre sáko puku y sáko mbyky, facciones del Partido Liberal, por entonces en el Gobierno. El maestro José Asunción Flores, sin embargo conversando con Sara Talía indicaba que la poesía de esta última era de su amigo Manuel Ortiz Guerrero.

Cómo nació Nde resa porã ? se preguntarán ustedes. Ocurrió  que Eloy Martín Pérez había recalado en Caazapá –la tierra de Ykua Bolaños y el mítico Lambote-, según le relató al guitarrista Carlos Talavera el músico mismo. Jegusta katu como era, se enamoró perdidamente de Rosita Alderete, una espléndida lugareña que exhibía dos ojos más bellos que el lucero ko´ëmbota. Una noche, camino a su posada, con varias copas de más, se perdió en la oscuridad. Como ocurre siempre que uno se desatina, no supo cómo llegó a la entrada del cementerio. Medio asustado, medio envalentonado, recordando a su ”prenda”, sacó su flauta y, lentamente, fue cobrando notas en el silencio, lo que luego bautizó como Nde resa porã.

”Esta polka se difundió en todo  el Paraguay a través de la versión oral, sin conocerse su autor, y como tuvo su origen en la mencionada ciudad, donde se escuchó por primera vez,  se le dio el nombre de Caazapá, pero en justicia a su verdadero autor hacemos esta rectificación”, afirma  Cardozo Ocampo.

LA CANCIÓN DEL SOLDADO

I

Con vuestra venia mi capitán sólo un momento
che carabina por la guitarra takambiami
y oigan amigos estas canciones del campamento
frente por frente de la trinchera ”Paraguarí”.
Paraguaype dejé a mi madre, dejé a mi novia,
mi casa tengo sobre el mentado ”Loma Clavel”.
Y en esta tarde de junio triste mi amor me agobia
porque a mi ”Maúser” como a mi novia quiero ser fiel.

II

Soy soldado sin partido
sin contrario doy mi fe,
y al llamado de la patria
voluntario me alisté.

III

Soy voluntario porque me ofende que con traiciones
hagan fortuna de sangre y oro la mala fe.
Y un 29 de octubre siempre pondrá borrones
sobre la historia de sus autores, cierto ha´e.
Por eso vengo retando al ”Tigre” para el combate
con generoso, noble entusiasmo, casi febril.
Y siento el alma de fuerza henchida que goza y late
cuando acaricio la manivela de mi fusil.

IV

Allá en la loma ya se divisa tropa enemiga
quede  en suspenso dulce rasgueo del mbaraka.
Ejo che ”Maúser”, adiós Gabriela, mi rubia amiga,
ñamanombáne ñatriunfa´yrõ, mi capitán.
Ha nde che rubia de ojos azules, trenza florida,
hermosa estrella de blanca lumbre que hizo el Señor,
tenga presente si del combate salgo con vida
me iré a abrazarte para morirme recién de amor.

V

A mi madre, novia mía,
si es que muero di por mí
que en altares de derecho
cual debía, sucumbí.

Eloy Martín Perez

(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal), 25-26 de Julio de 1998 (Asunción, Paraguay).

 



Recordando a Eloy Martín Pérez

UNA ANECDOTA (x) 

por: Mauricio Cardozo Ocampo

 Recordando a Eloy Martín Pérez con Carlos Talavera, nos contó éste como nació ”Nde resá porã”. Había llegado a Ca’azapá ese bohemio impenitente, se enamoró de una niña llamada Rosita Alderete y el impacto del flechazo de Cupido y unos sorbos de bebida espirituosa, hicieron que, al parecer, dirigirse a su posada se extraviara de camino y se encontró de repente en el portón del cementerio y en ese lugar, un poco aturdido y confuso, se le ocurrió  a esa alta hora de la noche, sacar su flauta, surgiendo la dulce melodía de Nde resá porã”. Esta anécdota le fue relatada a Carlos Talavera, por el propia Eloy Martín Pérez.

Posteriormente, en una de nuestras visitas a Ca’azapá y siempre con el deseo de verificar y hallar datos para nuestra documentación, comentamos el episodio a don José María Alderete, actual intendente Municipal de ese pueblo y este señor nos manifestó que, efectivamente la polca paraguaya ”Nde resá porã”, fue dedicada a su hermana Rosita, lo que también fue corroborado por la señora Celia Rojas Garcete, que actualmente reside en Asunción y que también conoció a nuestro recordado compositor.

Esta polca se difundió en todo Paraguay a través de la versión oral, sin conocerse su autor y como tuvo su origen en la mencionada ciudad, donde se escuchó por primera vez, se le dió el nombre de Ca’azapá, pero en justicia a su verdadero autor, hacemos esta rectificación.

”FLORIPAMI”. Fue por muchos años una polca galopa de autor ignorado, pero a través de largas investigaciones descubrimos a su autor y con mucha complacencia, lo documentamos.

Personas que merecen nuestra fe, como el señor Silvio Codas, distinguido hijo del Guairá, asevera que este extraordinario flautista, fue su autor. Lo mismo sostiene don Santiago Barriocanal, vecino de Ybycuí, que llevó a Eloy Martín Pérez a dicho pueblo, cuando nosotros, niños aún, tuvimos la dicha de conocerlo personalmente. Por otra parte, don Ernesto Meaurio, de Villarrica, nos cuenta que ”conocía a Eloy Martín Pérez que era un músico flautista y de otros instrumentos, que formaba parte de la Banda de Villarrica, bajo la dirección del maestro Calabró y que tenía su mujer llamada Floripamí y a quien le fue dedicada esta página”.

Como decimos, nació polca galopa, pues así lo escuchamos por primera vez y también por mucho tiempo, pero esta hermosa melodia se popularizó en todo el ámbito paraguayo, cuando encontró al poeta Fernando Rivarola, como el bardo culto que le ofreció sus floridas estrofas. Esta poesía originalmente se tituló ”Co’ë Mbotá”, y la composición sufrió una ligera transformación en cuanto al ritmo se refiere, pues, siendo una composición cantada, se la tuvo que ejecutar lógicamente, en  forma más pausada, a fin de compaginar la dulzura de la música con la belleza de la letra.

A todo esto, cabe agregar que los músicos populares le agregaron una tercera parte, prendados seguramente del singular encanto que tiene indudablemente, esta página nativa.

(x) Del libro MIS BODAS DE ORO CON EL FOLKLORE PARAGUAYO ( Memorias de un Pychäi), de Mauricio Cardozo Ocampo (Segunda Edición 1980; Asunción, Paraguay)

 

FLORIPAMÍ (x)

En tu rosada, fresca sonrisa
Un apacible co’embotá
Y son tus ojos y tus mejillas
Un rozagante clavel pytá.

Tu faz desdeña, Florinda mía
Cual misterioso, triste yasy;
Tus negros ojos hipnotizantes
Tienen fulgores del kuarajhy.

 Yo te amo tanto bien de mi vida
-Mi inolvidable tupasy mí-
ven a mis brazos; sé compasiva
que ya no puedo vivir sin tí.

Sin ti la vida, todo es tristeza;
Eyó co’ape che consolá…
Me estoy muriendo…ven cariñosa,
Chente co, Luty, ndeve guará. 

Recuerda niña, del pobre ausente
-De este bohemio nde racjhujhá-
Que te ha dejado, triste llorando
En un temprano co’embotá.

Adiós, Florinda, lejana mía,
Pálida rosa triste yvoty
Ven a mis brazos que ya no puedo
Por que osyryma che resay…

Letra: Fernando Rivarola
Música: Samuel Aguayo /
Eloy Martín Pérez

 (x) Por mucho tiempo la música de esta canción fué atribuida a Samuel Aguayo, hasta que don Mauricio Cardozo Ocampo, tras una seria investigación, lo atribuye a Eloy Martín Pérez.